Mintzberg a “La Contra”

Corregeixo l’entrada d’ahir perquè vaig incloure un enllaç que no funciona si no s’està registrat com a subscriptor de La Vanguardia. Demano disculpes als lectors que es van trobar amb aquesta pega.

El passat 8 d’agost (sí, el vuit del vuit del vuit, aquell dia en què les autoritats xineses no tenien res millor que fer que començar uns jocs olímpics), La Vanguardia publicava una entrevista de Lluís Amiguet a Henry Mintzberg en la secció “La contra”.  Com que molts de vosaltres hareu estat de vacances el dia en que es va publicar, i com que és segur que heu tingut coses millors per fer que complicar-vos la vida amb lectures de management (per exemple, veure els jocs olímpics que han muntat ¿els xinesos?), m’ha semblat que a algú que s’ho hagués perdut li podria interessar el que diu aquest gurú de la gestió. Reprodueixo l’entrevista.

 

Henry Mintzberg, gestor de organizaciones, flamante doctor honoris causa por Esade

“Cuanto más duro trabaje, más suerte tendrá”

Tengo 65 años: si eres lo bastante humilde para seguir aprendiendo, mejoras. Nací en Montreal: los canadienses somos americanos desarmados con Seguridad Social. Soy judío, pero es algo circunstancial en mi vida. Soy de centroizquierda, como la mayoría de los canadienses

LLUÍS AMIGUET

 

Planificar en una empresa sirve para algo?

 Los gestores de una empresa pasan mucho más tiempo intentando gestionar lo imprevisto que lo previsto.  

¿Entonces mejor no planificar? 

Lo que no funciona es ser esclavo de lo planificado. Yo creo en la microgestión: el gestor tiene que estar encima del empleado que crea valor, metido en faena.     

¿Hoy no se hace?

 Hoy parece que un empresario puede gestionar igual un hotel que una cadena de lavanderías. Se enseña management como si la gestión estuviera desconectada de la realidad, como si todas las empresas fueran iguales porque a todas se les puede aplicar los mismos principios contables.

 ¿No es así?

 ¡En absoluto! Cada negocio es muy específico y sólo conociéndolo al dedillo puedes hacerlo funcionar bien. No digo que no se pueda enseñar a ser empresario en una escuela, pero sólo sobre la experiencia directa.

Por ejemplo.

 Warren Buffet no invierte jamás en ningún negocio que no comprenda exactamente en qué consiste. Por eso él nunca invierte en alta tecnología, porque no la conoce.

 Pues no le va mal.

 En realidad, los directivos no son tan intercambiables como se nos hace creer: un buen directivo de una constructora no puede gestionar igual de bien una televisión.

 Pues muchos ejecutivos van cambiando de sector con mucha alegría.

 Porque se gestiona sólo para el accionista con la vista puesta en los resultados trimestrales y así lo único que consigues es cargarte una empresa. Creo que la actual crisis es en buena medida consecuencia directa de ese inconsciente, aunque en apariencia productivo, resultado de gestión.

 ¿A qué se refiere exactamente?

 Si a usted le fichan como directivo de una fábrica en Estados Unidos, lo más fácil para usted es despedir a cuantos pueda e ir vendiendo el stock hasta que se acabe.

 Hombre, eso sería un timo.

 … ¡Pero los resultados trimestrales serían espectaculares! El precio de la acción se dispararía y usted pasaría a ser el empresario de moda y tendría siempre ofertas de trabajo. Con conductas así se está pervirtiendo el tejido productivo norteamericano.

 ¿Y nadie se da cuenta?

 Todos miran a corto plazo mientras se va deteriorando la economía real. Cuando se analice esta crisis dentro de unos años, se explicará exactamente ese proceso, una gigantesca mentira, la de las ganancias aparentes a corto plazo, sin ninguna reinversión y sin proyecto de futuro.

 Los despidos hacen subir el precio de las acciones de una compañía.

 Es otro ejemplo de la perversión del actual sistema: cuando se despide a alguien sólo por mejorar las cifras, se está liquidando el sistema de información de la empresa que no está en los ordenadores sino en las cabezas y la experiencia de muchos profesionales

 ¿Ha aprendido algo más de estudiar las empresas fallidas?

 Si quieres que la dirección de una empresa funcione, colócala en una pequeña ciudad alejada de todas las distracciones de las modernas megalópolis.

 ¿La cercanía al poder no genera valor?

 Todo lo contrario y debería fijarse en Zara como ejemplo. Las grandes compañías estadounidenses que todavía funcionan no están en las grandes capitales. Wal Mart está en Arkansas, Microsoft o Boeing en Seattle y ahora en Saint Louis o Body Shop, que tiene su dirección en algún lugar perdido de Inglaterra, lejos de Londres.

 ¿Por qué tiene fobia a las capitales?

 Porque las distracciones y la presión social acaban distrayendo a los directivos de su auténtico objetivo: la empresa. Los ejecutivos acaban socializando fuera de la empresa en lugar de concentrarse en socializar dentro de la compañía.

 ¿Hay otros errores?

 Creer que una empresa se puede medir sólo en números. A menudo cuentan más intangibles difíciles de cuantificar, pero que acaban pesando en la cuenta de resultados: la fe en tu trabajo no se mide en números. Un ejemplo de la numeritis que nos aqueja ha sido precisamente el error de las subprimes.

 ¿En qué sentido?

 Eran hipotecas dadas por comisionistas a clientes sobre los que no se molestaban en averiguar nada y traspasadas a bancos que tampoco sabían quiénes eran. Todos cobraban su tanto por ciento y al final esa interesada pelota de inepcia y desidia ha desequilibrado la economía mundial.

 ¿Qué propone?

 Se quiso ver en la caída del comunismo la victoria del capitalismo salvaje y ahora estamos viendo el batacazo fenomenal de esa cultura del capitalismo cortoplacista. Sólo saldremos adelante con un renacimiento de los tres pilares de una economía: el equilibrio del sector público, privado y social.

 ¿En qué consiste el social?

 Cooperativismo, voluntariado, iniciativas mixtas: me interesan sus cajas de ahorros, por ejemplo, o la cooperativa de Mondragón. Eso son líneas de futuro.

 Me alegro de estar avanzado en algo.

Ese sector social es uno de los secretos del programa económico de Obama… Pero me temo que la herencia Bush va a ser tan desastrosa que no sé si podrá enderezarla. 

 

 

 

 

 

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2 responses to “Mintzberg a “La Contra”

  • Lluis K

    M’agrada llegir exemples de “sentit comú”… (el menys comú dels sentits, en el meu entorn professional).
    Feliç tornada a classe, Einest!

  • einestzara

    Gràcies Lluís K per la teva fidelitat. I disculpa que no hagi respost abans, he volgut estar expressament “off line” durant les tres setmanes d’absolut “dolce far niente” que m’he regalat aquest estiu.

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