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Quienes leen habitualmente La Vanguardia saben que en la columna “El semáforo” se destaca diariamente a varias personas por alguno de sus hechos recientes. Con un conspicuo circulito verde o rojo el periodista aprueba o descalifica al autor del hecho en cuestión que se describe en una breve reseña acompañada de una fotografía de esa persona. En “El semáforo” de ayer, 27 de mayo de 2009, me habría gustado ver en rojo, por ejemplo, a Kim Jong Il y sus misiles, a Hugo Chávez y su programa “Aló presidente”, al presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, y su desprecio por la población tamil, al ex alcalde de Collbató, Xavier Raventós, y sus malversaciones, … pero no, una batalla sectorial en defensa de los intereses económicos de la empresa editora del diario primaron sobre cualquier tropelía, indecencia o fraude que se pudiera haber cometido en algún lugar del planeta o de nuestro pequeño país: ayer se calificó en rojo unas declaraciones de la directora general de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (TV3, Catalunya Ràdio) en las que se muestra partidaria de mantener el actual modelo de financiación de la radiotelevisión pública catalana.
No es la intención de este post tratar de la publicidad como fórmula de financiación de las radios y televisiones públicas —ya lo he hecho en otras ocasiones y en este mismo blog—, simplemente quiero destacar de qué manera tan zafia el redactor descalifica a una persona a sabiendas de que esas declaraciones, con las que se puede estar o no de acuerdo, no son, bajo ningún punto de vista, socialmente reprobables, que únicamente contrarían los intereses de la empresa para la que trabaja el periodista.
Hace unos dias intenté echar una mano a mi hija Laura con unos temas de filosofía sobre la moral, los códigos deontológicos, la responsabilidad y la ética. Le preguntaré qué opina de este caso para comprobar si mis explicaciones le han sido útiles para ayudarle a reflexionar sobre estas cuestiones.
Habrá quien piense que estoy haciendo exactamente igual que el escribano del señor conde, que se me ve el plumero, que defiendo los intereses de mi casa y, de paso, le hago la pelota a mi directora general. Quienes me conocen saben de sobras que no es así.
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Hoy también escribo en castellano para que me entienda bien todo aquel que se sienta aludido. Y si alguien se siente aludido, por algo será. La cosa va del anuncio del PP en La Vanguardia sobre la ley de educación de Catalunya.
¿De qué se asombra tanta gente de bien? ¿De la falta de ética? Pues vaya sorpresa. A estas alturas hay que ser muy cándido para escandalizarse de las artes que usan los políticos para jorobar al adversario. Todo vale. Y mientras no sea delito, cuanto más daño, mejor (siempre que no se haya pactado un cambio de cromos, claro; no vaya a ser que los otros saquen a relucir algun Madoff de última hora).
Alguien pensará que el medio podía haber puesto objeciones al anuncio, que el partido popular ya tiene otra prensa más afín. ¡Ja! ¿Y si ganan en las próximas eleccciones? El señor conde quiere estar a buenas con quien gobierne, cualquiera que sea su color. Se entiende. Y la agencia creativa se dedica a crear, a impactar, le importa un pito lo que piensen los puretas defensores de lo correcto. El fotógrafo a lo suyo, que la profesión no da para muchas alegrías a no ser que uno se haya hecho con un nombre, y por algún sitio habrá que empezar. Supongo que los progenitores de los niños de la imagen se habrán prestado muy gustosos, váyase a saber por qué, si por dinero, por convicción política o por la simple vanidad de ver a sus nenes protagonizar un anuncio. O por todo a la vez.
¡Ah! Y es el colmo de la desvergüenza que nos quieran hacer creer que los creativos han tenido la consideración de ocultar los ojos de los modelos para no identificarles y así respetar su imagen ¡Y un cuerno! Hoy en día se consigue ocultar el rostro con una sencillísima técnica de pixelado. No había ninguna necesidad de colocar esa tachadura negra que sustituye a la perfección la banda de tela que le pondrían a un condenado a fusilamiento… Buscando el impacto. ¿O acaso no és lo que más resalta de toda la imagen?
¡Buffffff! Ética en los negocios.

Quan he llegit aquesta notícia no he pogut evitar l’acudit fàcil: què ens ha d’aconsellar l’OMS si en aquest pais som especialistes en rentar-nos les mans a la primera de canvi!

Em repeteixo molt amb aquest tema, ja ho sé; però és que ja ha arribat. Quan Sarkozy va dir “prou publicitat als mitjans públics”, vaig pensar aleshores que això no trigaria gaire en arribar a casa nostra. De moment es fa un primer pas, previ a la seva desaparició total (i la de les teles i ràdios públiques, potser també?)
Ja es pot anar dient que Catalunya no té perquè veure’s afectada per la decisió del Presidente del Gobierno, que si aquí tenim el CAC, que si l’Estatut,… L’únic que podem fer és confiar en què a les empreses anunciants els convingui seguir emetent anuncis en català i que les grans cadenes privades mantinguin la pràctica de les desconnexions territorials, perquè la publicitat feta en català també contribueix a mantenir la nostra identitat i, per descomptat, la normalització lingüística.
No vol dir que no s’hagi fet, però jo no tinc notícia de que existeixi cap estudi rigoròs de les repercusions econòmiques en els diferents sectors afectats: estudis de doblatge, agències de mitjans, anunciants, contribuents, etc. El que sí és cert és que, de moment, han pujat les cotitzacions de les accions dels grups de comunicació propietaris de cadenes de televisió. Però aquestes volades de colom no aporten absolutament res a l’economia real, com ja sabem i patim.
Post data: referent al tema d’aquesta entrada, avui he llegit aquest article del Cinco Dias digital. El redactor coneix el pà que s’hi dóna.
“¡Igualdad! -oigo gritar al jorobado Torroba. ¿Querrá verse sin joroba o nos querrá jorobar?”

Este post es una humilde muestra de admiración al ingenio de algunos autores que, con gracia y finura, exponen sus teorías sobre situaciones que, lamentablemente, son una realidad demasiado frecuente en muchas organizaciones. Había pensado etiquetarlo como un desvarío porque me parece que el desenfado en materia de gestión de las organizaciones no está nada bien visto entre los especialistas del tema, sobre todo por aquellos que sacan partido de la estudiada solemnidad con la que empaquetan su retórica. Cuando tenía bastante avanzado el texto de esta entrada me di cuenta que la coplilla que la encabeza encierra más sabiduría que muchos de los manuales que se pueden encontrar en las secciones de management de las grandes librerías. Así que he decidido publicarla aquí con la etiqueta de gestión, por la fina ironía que destilan las teorías que se transcriben, por el nivel intelectual de sus autores y porque soy militante del buen humor también en el trabajo.
Una aguda concepción de la estupidez
En su divertidísima y muy breve obra “Allegro ma non troppo”, el profesor Carlo Maria Cipolla (ahórrense el comentario jocoso, se pronuncia Txipol·la) enuncia las renombradas leyes fundamentales de la estupidez humana (LFE), utilizando un método de análisis que es una parodia de los más concienzudos modelos económicos, para demostrar que la persona estúpida es “…el tipo de persona más peligrosa que existe… es más peligroso que el malvado” (5ª LFE), es aquella persona que, con un comportamiento imprevisible, “… causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio” (3ª LFE). “Il proffessore” nos advirtió que en cualquier lugar podemos topar con este peligro porque “la probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona… (2ª LFE)…la estupidez es una prerrogativa indiscriminada de todos y de cualquier grupo humano, y tal prerrogativa está uniformemente distribuida según una proporción constante“.
Teniendo en cuenta que “siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo” (1ª LFE), en cualquier organización está garantizado que, tarde o temprano, nos daremos de narices con una persona estúpida. Y eso será muy perjudicial para los no estúpidos, porque éstos… subestiman siempre su potencial nocivo (el de los estúpidos)…olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/ o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error” (4ª LFE).
Hagamos caso al profesor Cipolla y evitemos la influencia de las personas sobre las que tengamos la mínima sospecha de que forman parte del peligroso grupo de los estúpidos, ahorrándonos riesgos innecesarios. El consejo también es válido si se da el caso de que, aún siendo conscientes pero sin admitirlo, nosotros mismos también fuésemos unos estúpidos.
El principio de Pitt
A propósito de los estúpidos infiltrados en las organizaciones, el premio Nóbel de Economía Paul Krugman enunció en The New York Times en el año 2002 “el principio de Pitt”. Harvey Pitt, que fue presidente de la Comisión de Valores y Cambios de USA (nombrado por George W. Bush), había designado a William Webster como encargado de la junta de supervisión, un organismo de control que tenía que ser inflexible con las operaciones especulativas irregulares.
A William Webster le tocó ser el responsable del comité de control de la US Technologies, una compañía que fue demandada por inversionistas que se sintieron estafados. Pues bien, el tal Webster, cuando salió a luz el affaire, en vez de investigar en profundidad qué sucedía, tuvo la genial ocurrencia de despedir al auditor que había revelado el fraude. A este zafio modelo de complicidades en los organismos supervisores le llamó Paul Krugman el principio de Pitt, que viene a ser como un complemento del principio de Peter. El principio de Peter (Laurence J. Peter), lo recordamos, dice que “En una organización jerarquizada, ya que los ascensos se usan como una forma de recompensar a los empleados que se consideran más competentes, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”, Es por esta razón por la que los administradores acaban fracasando. Y el principio de Pitt nos dice que “Algunas veces, la incompetencia de los administradores es exactamente lo que pretenden conseguir quienes les nombran“.
Sobre el principio de Pitt, Josep Maria Ruiz Simon, en un artículo en La Vanguardia, apostilló que ”también hay una excelencia en la estupidez, y la meritocracia no siempre le da la espalda.”
Una variante del principio de Peter, pero con más mala baba, es el principio de Dilbert (si, si, ese, el de las tiras cómicas) que dice que los empleados incompetentes son ascendidos intencionadamente a cargos directivos para limitar los daños que pueden llegar a producir (al producto, a los clientes, a los empleados, etc.). Según este principio, algunos cargos superiores de una organización tienen muy poca relevancia en los resultados globales y en la evolución de la entidad.
“La jerarquía debe ser preservada” (Laurence J. Peter)

Parece ser, pues, que la incompetencia no sólo no es un motivo de despido o un obstáculo para ascender, sino todo lo contrario, mientras que la gestión eficaz y competente sí que conduce a la marginación y el despido, porque subvierte el orden establecido, amenazando a la jerarquía.
En una misma organización lo habitual es que, simultáneamente, se constaten las leyes de la estupidez y se den las situaciones que describen los principios de Peter, Pitt y Dilbert: personas estúpidas que surgirán inesperadamente para impedirnos desarrollar nuestro trabajo con normalidad; estúpidos deliberadamente ascendidos a cargos que sobrepasan sus capacidades haciendo de ellos unos estúpidos incompetentes, a menudo con el único fin de que fracasen o dejen de molestar, personas competentes marginadas porque la inteligencia es un peligro para el orden establecido,…
Un remate: las organizaciones dinosaurio de Rogowsky

Itamar Rogowsky, de quien ya hablé en este blog, llama “organización dinosaurio” a aquella en la que la orden que da el cerebro para dar unos pasos llega a las extremidades con tanto retraso que siempre es tarde para evitar el accidente; y al revés, cuando se está dando batacazos, antes de que el cerebro se aperciba ya se ha lastimado irremediablemente. Así les fue a los dinosaurios cuando empezaron a caer los meteoritos: se extinguieron.
La organización dinosaurio es el escenario ideal para que la meritocracia mal aplicada y la estupidez campen a sus anchas. Seguro que todos nosotros tenemos en mente algunos ejemplos que servirían de modelo.
Lamentablemente esto es así, los hechos lo demuestran. ¿Necesitamos más ejemplos de incompetencia e irresponsabilidad que los que día sí y día también aparecen en los medios de comunicación? Por no hablar, de momento, de otras anomalías.

Acabo de llegir que Telefónica repartirà 7.000 espelmes com a acció de suport a l’apagada promoguda pel WWF contra el canvi climàtic. O la informació és errònia, que ja pot ser, o la cosa és per posar-se a riure. Si tot el que vol fer Telefònica per testimoniar el seu suport a la iniciativa del WWF és repartir set-mil espelmes i aportar la recaptació (!?) del concert que Raul Rojas farà a la botiga Telefònica de Gran Via, la cosa és per posar-se a riure.
A mi, tot el que es faci per millorar la salut del nostre pobre planeta sempre em semblarà poc, de manera que aprovo la iniciativa del WWF, però no l’acció de Telefònica: em sembla una presa de pel i, a més, d’una racaneria patètica. I em sembla una presa de pel perquè si una megaempresa de telecomunicacions com Telefònica s’ho creu de veritat, el que hauria de fer és promoure una disminució del consum dels seus serveis (activitat que comporta uns consums gens menyspreables d’energia elèctrica) i no la del consum d’energia elèctrica en general. És més fàcil carregar-li el mort a les companyies elèctriques, repartir espelmes (set-mil, no ens passessim, que estem en època de vaques magres) i donar la recaptació del Raul Rojas en la botiga de Gran Via (pots comptar… el calaix que faran!)
Pura façana (de pladur
). I d’això en diran RSC i reputació de marca.

Juanjo de la Iglesia impartint una "lliçó" de periodisme
Avui he recordat l’espai “Curso de ética periodística” que feien els de “Caiga quien caiga” del Wyoming en l’època de Telecinco , aquelles lliçons de periodisme en què Juanjo de la Iglesia s’en fotia despiadadament de les pífies dels redactors. Ho he recordat quan he llegit aquesta breu notícia sobre el risc d’allaus a Catalunya. El titular no té desperdici. (Què està passant? Algunes campanyes publicitàries en mans d’autèntics ineptes, les redaccions digitals sovint sembla que funcionin amb el personal de manteniment d’edificis,… i mentrestant la xifra d’atur segueix augmentant! )
P.S. Reprodueixo el titular perquè podria ser que La Vanguardia eliminés la notícia o canviés el titular ( jo ho faria si fos el responsable): “La Generalitat reduce el riesgo de aludes en el Pirineo“. És clar, un veu el titular en el lector i ràpidament l’obre per saber quin prodigi climatològic han estat capaços de contractar els del costat Nord de la Plaça Sant Jaume

Copyright El Roto
Molt poca cosa, tan sols un enllaç per a la reflexió.
És Iberdrola un exemple d’empresa responsable? I el seu president un model a seguir?
Malos tiempos para la lírica.
… però és menys que una televisió nacional de Catalunya.

Imaginem-nos per uns moments que jo no sóc un dels dels dos mil i … treballadors de la Corpo, que sóc un ciutadà de Catalunya de a peu (que ho sóc, eh!), que treballa on sigui. Doncs us diré, molt per sobre, el que pensa aquest ciutadà sobre l’embolic de diners entre TV3 Lateva i el Barça Mescunclub. En primer lloc que algú, des de Madrid, se’n fot dels catalans i després que el Barça empresa, perdó!, més que un club, està jugant un joc estrany (l’equip no, l’equip juga molt bé i és el meu equip). Pel que es pot llegir en els diaris, AVS li deu al Barça 30 megaeuros. AVS, que és propietat de Sogecable (80%) i de TV3 (20%), no vol pagar al Barça. És a dir, el 80% d’AVS, Sogecable, que és qui mana i talla el bacallà, no vol pagar al Barça. Aleshores el Barça li reclama a TV3 -com a garant solidari que és- que li pagui el deute de 30 milions d’AVS. I el millor de tot és que el Barça necessita aquest 30 milions d’euros PER PAGAR A SOGECABLE! No m’ho invento, ho diuen els diaris. I com que TV3 no paga al Barça (demandes i sentències pendents pel mig), el Barça li nega a TV3 la possibilitat d’emetre els partits del seu equip.
Segur que a Sogecable es peten de riure. Quin interès pot tenir AVS de pagar al Barça? Què coi l’importa a Sogecable si TV3, la televisió pública dels catalans, es queda sense els partits del Barça, perd audiència, publicitat, diners,…? I, a tot això, un no pot deixar de preguntar-se quin joc estan jugant els responsables del club. Molt probablement també s’estiguin petant de riure, perquè deuen pensar que el Barça ja no necessita a TV3 per cobrir la seva projecció pública. Com canvien els temps!
I com que, a més de ciutadà català que contribueix amb els seus impostos a mantenir la televisió pública autonòmica -la meva televisió-, resulta que treballo a la Corpo, m’emprenya el comportament dels dirigents del F.C. Barcelona, el meu club.
Potser és més que un club, però és menys que la televisió pública de Catalunya.

“El que importa és el concepte, no la imatge”. Amb aquesta pocasoltada es despatxa una agència creativa per intentar justificar la pífia que ha fet utilitzant imatges de les Bahames per promocionar ¡la Costa Brava! Oi que sembla un acudit? Doncs és autèntic.
No sé què està passant amb els responsables de màrqueting d’algunes organitzacions, però m’ho imagino: que són uns incompetents, nouvinguts d’altres professions. Si no, no s’explica que algunes perles de la publicitat vegin la llum. Com la d’un calendari del BBVA, un prodigi de la hibridació de missatges incomprensibles i una altra de Marina d’Or, un despropòsit fet realitat. Aquí les teniu:

Aquesta perla la vaig trobar a los sueños de la razón (bloc recomanat).
La de Marina d’Or surt d’un comentari del Facebook del meu amic Lluís Khan. Tampoc té desperdici:

El Lluís feia aquest comentari en el seu mur:
“La setmana passada parlaven de l’exitós logotip de Nike i la importància de la imatge corporativa.
Avui volia fer referència a un cas contrari, on una imatge mal concebuda i , en aquest cas, a través de un mal SLOGAN por ajudar (i com…) a tirar per terra tota una campanya promocional.
Si analitzem lo de Marina d’Or, és de delicte:
Marina d’Or, “CIUDAD DE VACACIONES”!
Qui ha escollit aquest “claim”? La competència..? Un enemic..?
Si analitzem què busquen els urbanites (públic objectiu del complex d’Oropesa) per a les seves vacances, el primer element que ens ha de venir al cap és: FUGIR DE LA CIUTAT…
Si això és així (i ho és), com poden ser tan inútils de proposar-nos anar de vacances a una altra ciutat?
És tan com dir-nos:
¡NO VAYAS AL CAMPO O A LA PLAYA!
HUYE DE LA CIUDAD DE TODO EL AÑO PARA ENTRAR EN UNA CIUDAD DE VACACIONES…
En fí… el resultat de tot plegat és abastament conegut: Un forat de pèrdues gegantí on la ma de Zaplana i Carlos Fabra és més que evident.
La ma o la pota…”
I un parell d”amics Facebook” van fer la conya amb l’impagable eslògan ”Mejor ni lo sueñe”, on el desconeixement de més elemental ús dels signes de puntuació transforma una lloança en un consell a la renúncia.
Unes mostres del “nivellàs” que es gasten alguns dircoms.